Cuidar no es lo mismo que reparar todo
Puedes escuchar, disculparte cuando corresponde y mostrar afecto. Pero no puedes garantizar que la otra persona nunca se sienta mal.
La culpa puede dirigir tus decisiones
Si interpretas su malestar como prueba de que estás haciendo algo incorrecto, es más fácil retirar límites o quedarte en situaciones que ya no quieres.
La relación puede volverse desequilibrada
Cuando una persona se ocupa continuamente del estado emocional de la otra, sus propias necesidades van quedando fuera del mapa.
Este patrón también puede conectarse con ¿Por qué me da miedo que mi pareja se enfade conmigo? y con ¿Por qué me cuesta poner límites a mi pareja?.
Una responsabilidad más realista
Puedes hacerte cargo de tus actos y de cómo comunicas tus decisiones. Las emociones de la otra persona también forman parte de su propio proceso.

